Paréntesis

PEDRO A. CLEMENTE DEL BARRIO | REPÚBLICA DE LAS LETRAS N.º 57 | 6/1998

Ecuánime armonía la de estos versos para que no olvidemos lo que acontece en nuestro interior. Por otra parte no se debe eludir. Y los paréntesis son necesarios cuando parece que se resquebraja la gruesa trama de los hilos. Estamos ante un poemario impregnado de aseveraciones válidas, objetivas y significativas en su planteamiento, que no dejan por ello de constituir un diálogo del autor consigo mismo, repaso necesario para difundir su propio conocimiento interpersonal. Es una navegación que asume conscientemente la realidad, que diagnostica con minuciosa precisión los valores que nos rigen y debatimos. Discurso con constante superposición de conceptos que acaban explicando el sentido y el orden de caminos y tiempos.

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Academias para todo

La uniformidad del entorno en el que nos movemos está llegando cada vez más al mundo de las artes. El desarrollo nos lo pone todo al alcance de la mano. Transformarse en cantante, pintor o escritor se está convirtiendo en solo una cuestión de querer ser. El talento ya no resulta un problema y posiblemente ni siquiera sea necesario. Pero si hace falta, también se puede inculcar e incluso comprar si se quiere. Todo consiste en seguir unos pasos previos. Unas rápidas lecciones en la materia elegida y se consigue terminar siendo un auténtico profesional de cualquier arte. ¿Para qué seguir los sórdidos caminos que debían recorrer en otros tiempos los artistas? ¿Para qué dejarse la vida en ello, si ahora por un módico precio y en poco tiempo cualquiera puede colocarse a la altura de los clásicos en cuanto a fama y prestigio?

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La sensibilidad oriental es solo un tópico

He conocido la noticia que están difundiendo algunos medios de comunicación y algunas ONG sobre la matanza masiva de perros y gatos en paises como China, Tailandia y Filipinas, a fin de utilizar sus pieles para productos varios muy demandados en el mercado europeo. La cifra que dan es de más de dos millones de animales, que son sacrificados para abastecer el mercado del disparatado bienestar occidental. Sus pieles quedan convertidas en cuellos y puños de chaquetas, en figuritas para estanterías o en gorros para señoras aburridas y con cabeza sin demasiado seso. Demasiado horror gratuito para satisfacer los intereses del mercado occidental de “medio pelo”, de los que piensan que el uso de pieles les eleva la condición social, que les hace subir un peldaño en su estrato social si cubren sus cuerpos con las pieles de estos pobres animales. ¡Qué ilusos!

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Un lugar para vomitar

tiempos-modernos

Necesitaba un espacio donde poder vomitar de vez en cuando. Siempre es preferible hacerlo fuera a tragarse día a día el vómito que nos producen algunos hechos y actitudes que nos dan de lleno en la cara, sin que podamos esquivarlos o pararlos en seco. Ya quisiera poder hacer ésto último; sin embargo, siempre hay alguien que no tendría escrúpulos en llevarse la mano por delante y todo lo que encontrase a su paso. En fin, así son las cosas en este mundo que nos venden como único posible, en el que el mensaje subliminal que recibimos continuamente es: “intenta entretener tu vida con lo que te permitimos y déjamos a nosotros, que somos más listos y poderosos, pensar y hacer por tí”. Y además, esperan

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